Niña Yhared

Niña Yhared

VISUAL & PERFORMANCE ARTIST

Website URL: http://www.yhared.com

El Dinosaurio

in Stories
on: 20 September 2007

El Dinosaurio

Vivo con un dinosaurio entre las piernas. Duermo, juego y bailo sobre su enorme cola cubierta de escamas. Cada noche de luna llena sueño sobre su pecho.
Él me arrulla, mientras acicalo y acaricio los bordes rugosos de su dura epidermis. Ensueños, lágrimas y toneladas de comida inundan nuestra pequeña morada. Al despertar lo miro roncando, suspirando, divagando en el mundo del inconsciente. Me abraza hasta morir, entonces le sonrío y subo a su espalda.
Desde arriba masajeo cada una de sus vértebras, lastimadas por la cantidad de años y glaciaciones que ha vivido. Él abre uno de sus enormes ojos rojizos y me gruñe para que lo deje dormir más tiempo. El incesante cansancio agota incluso a los dinosaurios.
La aceleración del tiempo me impide quedarme con él. Me es imposible cuidarlo todo el tiempo. Arrojo el pijama al suelo y me dirijo corriendo al cuarto de baño. Una vez ahí retoco rápidamente la raíz de mi cabello con tinte rojo.
Abro la regadera y el agua cae sobre mi espalda, purificándome. Tallo mis hombros, el cuello y las axilas cuando escucho la alarma del despertador y los rugidos del dinosaurio que me llama. Salgo corriendo casi empapada. El agua rosada escurre por mis brazos. Me visto rápidamente y corro hasta la recámara.
Una vez ahí, abrazo a mi amigo antediluviano y le explico que debe guardar silencio para que no nos echen del edificio. Le aclaro que tengo que salir a trabajar a una pequeña oficina gris y amarga toda la tarde. Él no se inmuta y grita con graves sonidos que nunca estoy con él, que paso todo el tiempo trabajando y que no lo quiero.
Respondo: Si no trabajo no podrías vivir y comer aquí. El casero del edificio me ha mandado infinidad de avisos para que desaloje el inmueble. Dice que se prohibe vivir con animales domésticos y en especial con dinosaurios.
Tengo infinidad de demandas que han puesto los vecinos en la delegación. Todos piden que te vayas. No exijas más comodidades, me he comportado muy tolerante y generosa contigo.
Toda la casa huele a dinosaurio. La cocina, la pequeña estancia y la habitación están invadidas por toneladas de troncos y hojas, así como restos de aves tirados en el piso. El olor a reptil que se respira llega a toda la colonia. Temo que en poco tiempo el séptimo piso se derrumbe con el peso de mi acompañante.
El dinosaurio me pide que me recueste unos minutos más sobre él, antes de que la fuerza policiaca llegue a prenderlo. Así lo hago, escalo hasta alcanzar su gran panza y una vez ahí, cerca de sus brazos, él me aprieta y estruja hasta dejarme sin aliento. Me toma en sus manos y comienza a masticar mis piernas, manos y cabeza. Me tritura y se alimenta con mi cuerpo. Finalmente, vivo en su oscuridad.

La semilla de las mariposas

in Stories
on: 17 September 2010

La semilla de las mariposas

Vuelan y fenecen en el aire. Giran, envuelven y extienden sus cuatro alas coloridas ante la luz solar. Escamas y polvo de selva enervan su aletear. Figuras de ángeles suaves titilan en el despertar mágico de las nubes. El firmamento gira a través del tiempo de miles de mariposas relucientes que irradian savia, sutileza y placer.

Las mariposas juegan a ser amadas por la flora. El perfume que despiden los estambres de ciertas plantas desata el principio de la seducción. Danzan emitiendo sonidos de fertilidad y posan el suave aleteo dorado en los pistilos de la flor. Esta se abre y sueña ser penetrada por el fino toque del vientre anaranjado de la mariposa, que extrae y deposita caricias dulces en el néctar del enamoramiento.
Sus alas brillan y parlotean en medio de esporofitas que las salpican y bañan después de haber brotado del estado de larva. La belleza y perfección acompasan la música que conlleva su alto planeo.
Alas verdes se mezclan y funden entre cientos de mariposas amarillas, moradas y rojas. Los insectos lepidópteros tiñen de azul cada encuentro con la planta. El olor que despiden los pétalos las enloquece y por un momento se funden en los colores frescos y vistosos de la flor. El aroma las guía hasta los órganos de reproducción de la planta y, una vez ahí, comienza el rito de ebullición.
Virginidad/ juego de luz / Metalurgia/ Enlace de juegos/ Flor de la sal/ mariposa irisada/ Brizna de líquidos/ empañan el viento/ Minerales del azahar/ trampas de cobalto/ Planta arácea/ flor de la muerte/ mariposa purpúrea de la juventud.
Flor de azahar/ campanario/ candela/ Flor de lis/ espuma rojiza/ Amaranto/ piel de tigre marchita/ abierta/ Aroma intenso/ Pureza trémula/ Pétalos de trinitaria/ Amarantáceos/ Alas delicadas/ corolas rojas/ adornan la fecundación.
Después de tanto amar viene la muerte. Las mariposas se abandonan y deterioran al extraer el polen. Sus alas tiesas de polvo se cuartean y la lluvia agujera los colores brillantes que adornaban su vuelo. Sus cuerpos se estrellan y derriten en el calor de las plantas criptógamas, fanerógamas y aclamídeas.
El semen de las mariposas atrae a las plantas hermafroditas y las invita a desnudarse en la viscosidad que se forma sobre la superficie de algunas ciruelas y uvas. Inmersas en el rito, los alados insectos comparten óxidos e irrigaciones de néctar con otras flores azules y blancas.
Después de compartir el acto de entrecruzamiento, las mariposas vuelan y desprenden los gametos que se habían prendido a sus alas. Vuelan de nuevo y van rociando el polen en diferentes partes del bosque. De esta manera es posible que broten nuevas combinaciones genéticas de plantas y flores exóticas.
Al final de su vuelo las mariposas se aman en el aire. Se pierden y confunden entre la energía solar y el algodón de las nubes.

La esencia de jade

in Stories
on: 15 September 2010

La esencia de jade

Piel brillante, de luz. Cuerpos húmedos, estremecidos en la diurna rutina del amor. Ojos de miel, corazón de marfil y cabellos del más profundo azabache suspiran el elíxir del encuentro místico de la seducción.
Los ojos de Jade, tristes como zafiros, aprisionan el recuerdo de su pasado circense. Se recuerda pendiendo de un aro, de un trapecio, sujetada a las alturas tan sólo con los dientes. Sus labios segregan la sangre que ha bebido en cada acto de equilibrismo en el alambre, en cada acto de amor.
Esta noche Jade, vestida con un lujoso traje blanco de princesa encantada, se dirige hacia su lasciva alcoba nupcial. Ha contraído matrimonio con un hombre oriental, obeso, contrahecho, que la persigue por todo el palacio.
Su belleza es tal que conduce a su príncipe a momentos de locura y adulterio. En los 36 palacios siempre hay primavera. El hombre chino busca el fortalecimiento recíproco del Yin y el Yang en el primer encuentro con su amada. El habla, casi susurra y describe las imágenes eróticas del ilustrador Utamaro con gran detalle, recuerda la escena de un hombre y una mujer completamente desnudos copulando encima de una piedra ornamental.
Las mejillas de Jade se arrebolan mientras piensa en el significado del incienso que inunda la habitación, en los complejos decorados de dragones a su alrededor. Aún recuerda la elegancia de sus movimientos sobre el aro, en la oscuridad, sujetándose de los brazos y piernas de sus dos compañeras trapecistas que se anudaban a su corazón cada noche.
Cubre sus delicados pechos con seda, contempla la caligrafía y las pinturas famosas, los haikus y paisajes chinos. Sus pies cubiertos por escarpines decorados con flores —“la puerta del templo”— se extienden gozosos ante la luz. Mientras él recorre “los peldaños de la escalera” comienza a declamar versos de antiguos poetas:
Inexperta en los juegos de esposa, teme él/ demasiado leve para estrecharla entre sus brazos./ Blanda es como de pura carne./ Esta noche él reposará en un lecho de plumas.
Las pupilas de Jade se dilatan y palpitan mientras él continúa:
Sentada está en las rodillas de él ante la ventana de la alcoba./ Y él se apoya en sus hombros perfumados./ Ella descubre que estos placeres no son secretos/ sino de una sabiduría antigua.
En ese instante las prendas íntimas de Jade brotan a la vista y comienza el rito de la combinación de energías, de la exaltación, de la fundición de los vasos sanguíneos.
Con los cabellos de ella cada vez más desatados/ se revuelcan como una pareja de Ave Fénix.
La hermosura núbil de la niña se despliega. La alcoba se hastía de la piel blanca y joven de Jade. Experimentan goces, juegos y posiciones como Buscar el fuego desde el otro lado de la montaña. Se ruborizan y pierden en la virtuosidad de Izar la bandera.
Buscan el fuego en cada uno de los versos. Jade es una doncella puritana enamorada de un tunante libertino. Sus vestimentas caen al suelo y ella corre en busca de su traje amarillo de trapecista. Los súcubos que la protegen aparecen en medio de la alcoba; interrumpen el acto.
Los tres demonios con apariencia de mujer danzan y distraen al hombre con piruetas y saltos mortales. Se exhiben y mientras tanto arrancan a Jade del lecho divino y la obligan a huir del palacio y de la parsimonia del Tao del sexo. La arrancan de su inexperta y primera noche de amor. Desde aquel día, ambos amantes soportan la tortura de la soledad y continúan sufriendo en silencio.

Niña Yhared 1814

Visual & Performance Artist : México City

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Niña Yhared (1814) she is one of the most important young performance artist in Mexico, her work is being recognized both, nationally and abroad; also specializes in the diffusion and promotion of the “Action Art” through her “performance” gallery “The House of the Girl”Read more About me

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