Niña Yhared

Niña Yhared

VISUAL & PERFORMANCE ARTIST

Website URL: http://www.yhared.com

ÁNGELES DEL MAR

in Poetry
on: 17 September 2007

ÁNGELES DEL MAR

Puntos rojos brillan en el firmamento.
Se distorsionan y funden.
Acosan la noche con sus alas seráficas.
En silencio miran la batalla eterna
Entre ángeles encolerizados y demonios.
Muertos en infinitas guerras.

Porque ellos no decidieron ser ángeles.
Viven inconformes en el cielo.
Hartos de ser sutiles, etéreos…

Odian vivir en las nubes.
Desearían viajar al mar noctámbulo
Vivir entre sirenas
En embarcaciones fantasmales.

Cientos de ángeles
Navegan a bordo de caracoles púrpura,
Flotan sobre cadáveres de ballenas
Sepultados en el azul negro de los labios del mar.

TRENZAS DE HULE

in Poetry
on: 19 September 2007

TRENZAS DE HULE

La chica de las trenzas de hule

Abre su imaginación
Rocía con el polvo de su sexo
Hierbas silvestres en la alfombra.

Asesina el perfume de las rosas
Espina sus bragas con helechos
Huele a orgasmo de montañas
Insectos y coral.

Lubricidad Fucsia

in Stories
on: 14 September 2007

Lubricidad Fucsia


Lenta viaja la agonía, resbaladiza se aferra a mis pezones, cual enredadera obscena y carnívora. Incitante, llega él con mis guantes amarillos de encaje entre los labios. Me sumo a sus movimientos, a la salacidad de sus manos y me adentro en su ser. Deseo explorar su boca, entrar en su garganta y mirar los colores tornasolados de su esófago.
Sin más que sentir miro sus órganos internos: a su columna vertebral le falta sentido, emoción y tranquilidad. Encuentro sus pulmones vacíos de oxígeno y repletos de heroína, de solventes y tabacos. Su páncreas es similar a un pedazo de plastilina a punto de derretirse. No puedo contener las ganas de vomitar cuando miro sus intestinos. Decido abandonar su cuerpo y marcharme con mis guantes amarillos…

Salgo del escenario y tomo un poco de aire; escucho la ovación, los aplausos son tan intensos que parecen derrumbar la carpa. De nuevo escucho en el micrófono al ciego maestro de ceremonias, que anuncia mi acto prohibido, mi lubricación instantánea. Exclama:
—¡Y ahora con ustedes, Lubricidad Fucsia, la única niña enana en el mundo capaz de entrar en el cuerpo de un hombre!
El público aplaude, aclama mi presencia. Miro las estrellas blancas de la carpa, la lona está cubierta de parches de todos colores, el polvo y el sol han carcomido su antiguo color azul, transformándolo en un gris opaco. Maquillo un par de círculos rojos en mis mejillas, polveo mi nariz y acomodo mi gorro negro sobre el canoso cabello.
Cuerpos de luz danzan en mi mente mientras observo a las leonas obesas y a la única jirafa que vive desolada en una jaula. El ballet de mujeres gordas y arrugadas entretiene al público mientras me alisto.
Las carcajadas retumban, pues sus trajes roídos por el tiempo se les caen a pedazos, hasta que se hallan desnudas y salen corriendo de la pista.

De nuevo escucho:
—¡Y ahora con ustedes, Lubricidad Fucsia, la única e inigualable contorsionista enana.
Entro a la pista. La gente se ríe de mi tutú amarillo. Tomo en mis manos la lóbrega morbosidad de los asistentes y comienzo el acto. Un hombre del público, escogido al azar, llega a mí encadenado, con los ojos vendados como en el tiempo de la Inquisición, presto a morir en la hoguera. Dos mujeres semidesnudas lo atan a una mesa transparente, en donde iniciaré el acto.
Todos observan mi atuendo de payasita ingenua. En seguida, abro la boca de mi oponente y comienzo a entrar, a diluirme en el aroma del fruto masculino. Los espectadores pueden observar y sentir todo lo que yo veo por medio de micro cámaras de filmación colocadas en mis pupilas.
En realidad, mis ojos son un par de luces rojas que buscan los órganos internos del hombre inmóvil en la pista. Un reflector de luz blanca sigue con cuidado cada uno de mis movimientos. La mitad de mi cuerpo ha entrado en él. Su boca se dilata. Una vez dentro puedo tocarle las vísceras, los músculos del estómago.
Siento la sorpresa de la gente al verme navegar dentro del cuerpo de un desconocido. Intento salir pero él comienza a masticar y a deglutirme cual serpiente a su presa… Desde aquel día, las luces de la carpa no se han vuelto ha encender.

Niña Yhared 1814

Visual & Performance Artist : México City

About me

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Niña Yhared (1814) she is one of the most important young performance artist in Mexico, her work is being recognized both, nationally and abroad; also specializes in the diffusion and promotion of the “Action Art” through her “performance” gallery “The House of the Girl”Read more About me

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