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21 Mar 2005

NOCHE DE PERFORMANCE EN COYOACÁN

La Casa de la Niña presentó propuestas jóvenes que exploran el lenguaje del performance

Juan Hernández/ Diario monitor*

Niña Yhared abrió las puertas de su casa, que también es el taller donde realiza sus pinturas y escribe sus historias eróticas, a los jóvenes deseosos de tener nuevas experiencias estéticas y creativas. Compartir este espacio para ella sagrado, es “un acto de generosidad”, decía la noche del sábado la pintora, escritora y performancera, cuando afable nos explicaba que en ese lugar el principio más importante es la libertad.

A las ocho de la noche, en la Casa de la Niña (Buenavista 36, Coyoacán), como le ha llamado Niña Yhared a su casa convertida en espacio cultural para la expresión de los artistas jóvenes con propuestas alternativas, ya había algunos jóvenes echándose una “chela” y escuchando la música mezclada por Quetzo, guitarrista y dj, integrante del grupo Caravana 69.

La reunión tenía un toque de ritual para recibir a la primavera, bajo una media luna que acompañada de varios luceros iluminaba la noche fresca. En ese ambiente, los jóvenes que arribaban al lugar comenzaban a charlar de arte, de política, del amor, de la pareja, de la soledad y del silencio.

Una joven de vestido corto floreado, movía sus caderas al ritmo de la música, con su cabello negro largo y abundante, como Venus urbana, emergiendo exuberante como lo hacía en ese momento la primavera para fertilizar la vida.

Niña Yhared con su rostro de Lolita, ingenua y seductora, dejaba ver la piel de sus piernas blancas como hojas de papel, caminando de un lado a otro, atenta a que las cosas salieran bien, en su papel de anfitriona. “Esta noche no voy ha hacer performance, ahora me tocó coordinar y dirigirlo todo”, dice. Sonríe y parece una muñeca antigua, con su diadema de colores sobre el pelo alaciado y su vestido de alegre color primaveral.

A Niña ya le gustó el festejo, la reunión, el encuentro para la convivencia creativa, por eso no le pesa que su casa esté convertida en una cueva de hombres y mujeres que buscan ser partícipes, como público o como artistas, de hechos creativos que no estén limitados por lo institucional, que para eso hay otros lugares.

Es un lugar de excepción, si se piensa que en la Ciudad de México cada vez son menos cada vez son menos los espacios para la expresión de artistas alternativos; y no se diga de los lugares propositivos en los que los jóvenes encuentren una opción distinta a los antros comerciales. Aquí el público es parte del lugar, de la propuesta y de la experiencia estética.

“En el performance el artista tiene una comunicación directa con el público, es un espacio de libertad”, dice Niña Yhared, al mismo tiempo que explica una instalación que cuelga de la pared, que es una especie de enredadera de hilos de colores, en donde hay varias muñecas Barbie descabezadas y algunas otras figuras de muñecas de papel.

“Cuando somos niñas pensamos que al llegar a cierta edad vamos a estar maduras y listas para la vida, pero cuando ya somos mujeres, nos damos cuenta que todo es una enredadera”, comenta Niña y ríe mostrando sus dientes blancos.

Esa noche el objetivo era festejar la llegada de la Primavera con una serie de performances realizados por Caravana 69, Cleo, Fito, Liz y Quetzal Belmont. A la nueve y media de la noche el patio de la casa tenía más pobladores, sus murmullos hacían una especie de coro que endulzaba el ambiente.

Casi las 10 de la noche, Cleo interviene el espacio, que de eso se trata el performance, mientras los demás observaban atentos. Cleo utiliza una tijera de jardinería con la cual va cortando partes de un girasol ya de por sí triste; y luego explota uno a uno los globos de colores que ha colgado en la pared, para sacar de su interior unos anillos de plástico en los cuales introduce los tallos de varios claveles blancos y rojos. El performance se llama “Occesión”, sí, así, “Occesión”.

Luego viene el colectivo Caravana 69, integrado por Liliana, Brenda y Quetzo. Aparece una mujer desnuda con el cuerpo lleno de barro que va repartiendo tierra entre los presentes, hasta colocarse como una estatua en el patio. Su compañera pinta sobre su cuerpo dos alcatraces y varias flores moradas, y pone tierra sobre sus pies para convertir a ese cuerpo de mujer en una planta que vive en la Primavera.

Niña Yhared trae consigo una lista de 17 consejos útiles para apreciar un performance, escrito por Hugo Corripio, con los que ella está completamente de acuerdo. Entre ellos hay dos que llaman especialmente la atención: “Hay acciones que fueron creadas para explorar el lado oscuro de la realidad, más no para dar un goce estético” y “No se alarme de nada. Ni usted ni el performer corren peligro, a menos que se indique lo contrario”.

La primavera acaba de entra por la puerta grande del universo. En la casa de la Niña todo es armonía, el ritual de la vida continúa.

 

 

*Lunes 21 de Marzo de 2005, sección Cultura, página 6C

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Last modified on Tuesday, 18 September 2012 17:03
Niña Yhared

VISUAL & PERFORMANCE ARTIST

Website: www.yhared.com

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Niña Yhared 1814

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Niña Yhared (1814) she is one of the most important young performance artist in Mexico, her work is being recognized both, nationally and abroad; also specializes in the diffusion and promotion of the “Action Art” through her “performance” gallery “The House of the Girl”Read more About me

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